Un presupuesto de construcción bien hecho cumple dos funciones: el cliente lo entiende y lo puede negociar, y a ti te sirve de referencia para controlar la obra. Si presupuestas "obra completa: 84.000 €", pierdes las dos.
La estructura: capítulos y partidas
- Capítulos: agrupan trabajos del mismo tipo. Movimiento de tierras, cimentación, estructura, albañilería, instalaciones (fontanería, electricidad, climatización), acabados, urbanización.
- Partidas: dentro de cada capítulo, cada unidad de obra con su medición, su precio unitario y su total. "m² de solado de gres, colocado: 45 m² × 28 €/m² = 1.260 €".
Cada capítulo tiene su subtotal y el presupuesto su total, con el IVA calculado por línea. Un software de presupuestos hace estos cálculos solo.
Qué añadir siempre
- Mediciones claras: unidad (m², m³, ud, ml), cantidad y precio unitario.
- Condiciones: qué incluye y qué no (licencias, tasas, imprevistos).
- Forma de pago: hitos y porcentajes.
- Validez del presupuesto: fecha límite de aceptación.
- Tu marca: logo, datos fiscales, formato profesional en PDF.
El presupuesto como herramienta de control
Cuando el cliente lo acepta, ese presupuesto se convierte en el presupuesto de referencia de la obra. Sobre él imputas los gastos reales y ves si vas en coste. Y sirve de base para las certificaciones: certificas el porcentaje ejecutado de cada partida y facturas ese hito.
Errores que cuestan dinero
- Presupuestar a ojo sin medición: si te quedas corto, lo pagas tú.
- No poner condiciones: todo lo que no está excluido, se te reclama.
- Enviar el presupuesto y olvidarlo: sin un estado, no sabes cuáles siguen vivos.
En Aizora, presupuestas por capítulos, controlas la obra sobre ese presupuesto y facturas por certificaciones. Míralo en CRM para constructoras y pruébalo 14 días gratis.